El capitalismo trata a los trabajadores como a peleles. Tan pronto
los quiere convertir en accionistas como los despide en masa. El perfecto comodín del ciclo económico.
Expoliación del medio ambiente, prácticas monopolísticas, acaparamiento de recursos naturales, explotación de trabajadores…
Después del 11 de Septiembre existe un pánico obsesivo hacia el terrorismo fundamentalista y la proliferación descontrolada de armas de destrucción masiva, si bien la ortodoxia del mercado sigue utilizando la más letal, tradicional, barata y silenciosa de las armas para deshacerse de los pobres, controlar la población y ajustar el sistema : el hambre
Profanación del poder / Mario Pérez Antolín