“ La ciencia informática logró permitir de manera muy rápida la aparición de una sociedad de usuarios que compartían información, y esta sociedad, y esta tendencia a compartir datos, existe en un universo democrático y un régimen de libertades que es mucho más amplio que el mundo habitado únicamente por la edición y la difusión tradicionales. Tanto la libertad de información como el derecho a ejercerla se plantearon de forma casi inmediata, pero los legisladores siempre se dedicaron a preguntarse qué campos debían ser tenidos en cuenta por las leyes. Dado que el término «propiedad» en el ámbito de lo digital no equivale en absoluto a lo que se consideraba propiedad en el antiguo sentido físico de la misma, por ejemplo, cuando se dice
que alguien es propietario de un reloj, el mundo jurídico no ha sido
capaz de ver lo que tenía delante de las narices. La información no
se roba. Simplemente, creas una plataforma para esa información y desde ella encuentras los caminos que conducen a que sea de dominio público. Si miro tu reloj, no estoy tratando de robarte. Sólo quiero saber la hora. A mediados de los noventa, e incluso hoy en día, el establishment sigue sin enterarse de cuál es la manera adecuada de considerar las implicaciones legales de nuestra vida con ordenadores…”
Visto en :
Autobiografía no autorizada / Julian Assange, Los libros del lince, 2012
http://fama.us.es/record=b2648458~S5*spi